Una pasión que traspasa fronteras.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

MI PARTIDO DEL AÑO: EL ASCENSO DEL RAYO

El 2011 se acaba y es bueno rememorar aquellas cosas buenas que nos ha dejado. Y qué mejor que recordar el que, al menos para mí, ha sido “el partido del año”. Quizás por la magia que rodeaba a ese encuentro, quizás porque estuve allí, quizás por la justicia que hizo el fútbol aquel día, o quizás, simplemente, porque es mi equipo, para mí el partido más importante que tuvo lugar en 2011 fue el día en que el Rayo Vallecano logró el ascenso a Primera División.

En un año en el que Japón salió campeona de Asia y Uruguay de América; en el que el Oporto ganó el triplete (Liga, Copa y Europa League); en el que el Lille ganó Liga y Copa en Francia; en el que el Borussia Dortmund volvió a ser el más grande de Alemania; en el de los cuatro Clásicos en España con un Real Madrid campeón de Copa del Rey y un F.C. Barcelona haciendo doblete de Liga y Champions League… Destaca un ascenso a Primera División.

Y es que subir a la máxima categoría del fútbol español es una alegría grandísima. De momento no sé lo que es celebrar un título de Liga o ganar una ‘Champions’ (quizás en un futuro el Rayo lo consiga), pero creo que las sensaciones que produce no son muy distintas a cuando se asciende a Primera… o simplemente se asciende de categoría, porque aún recuerdo la enorme emoción que se vivió el día en que el Rayo dio el salto de Segunda “B” a Segunda División.

Y es que parecía que en aquella mañana del domingo 22 de mayo de 2011 se iba a poner fin al sufrimiento de ver durante ocho años al Rayo Vallecano entre la Segunda y, sobre todo, la Segunda “B”.

Tras caer ante el Salamanca y el Elche en los últimos partidos jugados en casa y perder en ambos encuentros la posibilidad de dejar finiquitado el ascenso a Primera, llegaba el Xerez al estadio Teresa Rivero (ahora llamado Estadio de Vallecas) en una jornada que sí era definitiva. Si el Rayo ganaba, lograba el ascenso de forma matemática.

Y con esto muy presente llegaban las 12:00 horas del mediodía y ambos equipos saltaban al césped. 15.500 personas llenaban las gradas y las coloreaban con un bonito mosaico en las tribunas, muchas banderas, bufandas, tirando “papelitos”, con muchas pancartas colgadas, y sobre todo animando todos a la vez: "¡Raaaaayo! ¡Raaaaaayo! ¡Raaaaaayo!", se gritaba con pasión. Aún recuerdo aquel recibimiento, y creo que ha sido uno de los más hermosos y emocionantes que he visto hasta la fecha.

Sin embargo, al descanso se llegó con 0-0, pero a pesar de haber cierto nerviosismo en el ambiente, la gente no paraba de animar, incluso lo hacía con más fuerza tras cada minuto que el cronómetro se iba comiendo.

Pero llegó la segunda parte y el minuto 50, el cual fue histórico. Aganzo recibe un pase al espacio libre y gana en velocidad al lateral del Xerez, se hace con el balón y desde la izquierda levanta la cabeza y le manda un pase a Óscar Trejo que el argentino empujó a la red con la pierna derecha. Golazo y locura desbordada en las gradas y en el césped. Abrazos, saltos, besos, gritos, y sobre todo lágrimas, muchas lágrimas porque el sueño estaba cada vez más cerca de hacerse realidad, y por fin el Rayo volvería a estar entre los más grandes.

Pero todavía quedaba tiempo y el Xerez también quería ganar para acercarse a los puestos del play-off de ascenso, por lo que buscó la portería de Dani y tuvo alguna ocasión clara que puso los pelos de punta a toda la afición rayista, pero el balón no entró.

Ya en los minutos finales, el partido y el ascenso quedaron decididos. El gran y genial Emiliano Armenteros (¡Ojalá vuelva al Rayo!) robó un balón en medio campo y encaró totalmente solo a Chema, de quien se zafó con un regate con la pierna izquierda y empujó el balón a la red con la diestra. Y cuando no se había terminado de celebrar todavía ese gol, tan sólo tres minutos después, Néstor Susaeta hizo de falta el 3-0 definitivo. Ahora sí, la emoción fue total.

El Rayo Vallecano volvía a Primera División y lo hacía por la puerta grande. Y no lo digo sólo por la goleada conseguida en este partido, sino porque tanto los jugadores como el cuerpo técnico demostraron ser todo un ejemplo de profesionalidad ya que, a pesar de los graves problemas económicos e institucionales que estaba atravesando el club, ellos siguieron adelante en su lucha por conseguir el ascenso, con el que hicieron felices a miles de aficionados franjirrojos.

Este partido fue realmente precioso y significó el punto de partida para un Rayo Vallecano que volvería a estar entre los mejores. Por todo esto, el Rayo Vallecano 3-0 Xerez disputado en la jornada 40 de la Liga Adelante en la temporada 2010/11 fue, al menos para mí, el partido del año.